Tiempo de Eurocopa, tiempo de apuestas

Cada vez falta menos para que eche a rodar el balón.

El viernes comienza la Eurocopa y, como ya es habitual, se despierta en mí el lado ludópata del que habitualmente carezco. Cosa rara: no me gustan los casinos ni los juegos de cartas y ni tan siquiera suelo hacer quinielas deportivas (PRODE en Argentina). Así y todo, no puedo evitar hacer mis particulares apuestas sobre los probables ganadores cada vez que comienza un torneo deportivo de relevancia.

Este último año, más que nada por cuestiones laborales, debe haber sido tranquilamente el año en el que menos fútbol ví en mi vida. Pese a ello, o tal vez a raíz de ello, me tomo la libertad de anunciar las que, creo, son las selecciones con más posibilidades de alcanzar el título.

Sin dudas, no descubro nada diciendo que España y Alemania son los grandes candidatos. Creo que son los dos candidatos de casi todos. Sin embargo, hay algunos peros.

Para mí, la selección de Del Bosque es, de largo, la que mejor plantel tiene y la que de verdad tiene los galones suficientes para asumir la condición de máxima favorita. No en balde estamos hablando de los últimos campeones de Europa y del mundo.

Como ya pasara en el mundial de Sudáfrica, la mayoría de los rivales saldrán a esperarla y a jugar con el autobús colocado en la propia portería. En la cita mundialista empezaron con derrota ante una Suiza ultradefensiva, lo que estuvo a punto de costarle un serio disgusto. El próximo domingo le toca debutar contra Italia, nada menos que los grandes maestros del catenaccio. Al igual que ocurriera cuando ganara sus dos últimos mundiales, en 1982 y 2002, el seleccionado transalpino llega a la cita europea en pleno escándalo por amaños de partidos en las competiciones domésticas. Peligroso antecedente para los rivales de los azzurri. Tal vez no haya dos sin tres.

España llega, además, con dos bajas importantísimas: la de David Villa y, sobre todo, la de Carles Puyol. Del Bosque tiene dinamita suficiente arriba para cubrir la ausencia del delantero asturiano y la pareja Piqué-Ramos promete alto rendimiento. Pero estamos hablando del máximo goleador de la historia de España y del que posiblemente sea el mejor central del mundo del último lustro. Dos ausencias nada desdeñables.

Alemania, por su parte, viene prometiendo grandes cosas desde el mundial que jugaron en casa en 2006 y en el que alcanzaron las semifinales. En la última Euro, en 2008, perdieron la final con España y en el mundial de Sudáfrica fueron eliminados también por los españoles en las semis. Tiene que dar el salto de una buena vez y plasmar con la consecución de un título grande las muchas expectativas que ha despertado en los últimos años.

Con la selección española como referente y espejo, han optado hace unos años por el fútbol de toque y futbolistas técnicos, aunque sin renunciar a sus señas de siempre: potencia y voluntad inquebrantable. Nunca se puede dar a un equipo alemán por muerto. Que se lo pregunten sino al Real Madrid de Jose Mourinho.

En las listas ortodoxas, Holanda aparece sino al mismo nivel de España y Alemana sí al menos como la tercera en el orden de favoritos. Cansados de perder, a Holanda el fútbol le debe títulos, aunque sea una Eurocopa que les permita sentirse un poco menos fracasados y les dé ánimos de cara al siguiente mundial.

A mí, sinceramente, me da que este año no ganan. Pero hay que recordar que también con el Chelsea el fútbol estaba en deuda hasta hace menos de un mes. Como es sabido, después de merecerlo durante muchos años los blues ganaron la Champions justo el año en qué menos méritos hicieron para ello. El fútbol, que tiene esas cosas.

Y luego aparece Francia, un poco la gran olvidada cuando se habla de los principales candidatos. Para mí, es un firme aspirante a la corona.

En plena reconstrucción con Blanc en el banquillo, los franceses no quieren volver a dar la lastimosa imagen mostrada en Sudáfrica. Con un fútbol alegre y bastante ofensivo (al menos si lo comparamos con la última etapa de Domènech), tiene sus principales bazas en el ataque. Con un Benzema en plena forma y un Frank Ribery siempre desequilibrante, habrá que ver cómo se acoplan futbolistas como Sami Nasri, brillante o decepcionante según cómo se levante, y, especialmente, habrá que ver cómo rinde la defensa, a priori lo más flojo junto a los porteros.

No sé como están las llaves y si forzosamente se tendrían que cruzar antes, pero yo me imagino una final entre íberos y galos. Con victoria española, por supuesto.

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