Messi es un escándalo

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Por el suelo. Messi ya sacó el latigazo para anotar el 1-1 parcial contra el Arsenal. El argentino tumbó al equipo inglés con una actuación soberbia.
(Foto: Àlex García, La Vanguardia)


Gracias totales. Wenger y Pep, dos “de los nuestros”, se saludan antes del inicio del encuentro. El fútbol que practican Arsenal y Barça es más efectivo que el Prozac y cualquier otro antidepresivo. ¡Más Arsène y más Guardiola y menos pastillas!
(Foto: Àlex García, La Vanguardia)

“¡Es-cán-da-lo! ¡Es un escándalo!”. Luego de la exuberante muestra de fútbol y contundencia de Lionel Messi contra el Arsenal, el célebre hit del ultracamp y kitsch Raphael suena como la banda sonora más apropiada para definir el juego del crack argentino. Hacer una crónica pormenorizada de la actuación de Messi a estas alturas se antoja innecesaria. Los diarios y los informativos de televisión ya se ocuparon el día post-partido de dar cuenta de la soberbia actuación del rosarino. (Click aquí para ver la repercusión en la prensa internacional)

La brillantez de Messi no solo alegra a los fanáticos del Barcelona y a los amantes del buen fútbol de todo el mundo, sino que deja en evidencia a los ineptos que, sobre todo en Argentina, insisten en negar la mayor: desde Maradona no había surgido un jugador de la talla de Messi. Ni Romario, ni Zidane, ni Baggio, ni Ronaldinho y por supuesto, ni Riquelme, pueden discutirle a Messi.

Aunque recién tiene 22 años, Messi lleva ya varios años deslumbrando al más alto nivel y ganado los más importantes títulos a nivel colectivo e individual. Algunos han querido rebajar el encumbramiento de Messi como uno de los más grandes de la historia diciendo que no ha ganado todavía un mundial. Cierto. Tan cierto como que Cruyff y Di Stéfano tampoco han sido campeones del mundo y sin embargo nadie los discute. Tampoco Maradona ganó jamás una Liga de Campeones y Messi ya lleva dos (y puede que este año sume la tercera). Y nadie en su sano juicio pondría a Maradona en cuestión por no haber alzado la Orejona ni una sola vez.

Volviendo a lo que fue el partido con el Arsenal, uno tuvo la sensación de haber estado asistiendo a un momento histórico. En realidad, cada vez que uno ve jugar al Barça de Guardiola es plenamente consciente de que nunca ha visto un equipo a semejante nivel y que difícilmente vaya a repetirse algo similar en el corto plazo. De ahí la razón por la cual perderse algún encuentro de la escuadra catalana, sobre todo si es de Champions League, suene a herejía.

“¡Mamma, ho visto Maradona!”, cantaban (y aún cantan) con indisimulable orgullo los hinchas del Nápoli. Ahora es tan fácil como modificar esa frase cambiando Maradona por Messi para sentir y significar casi lo mismo.

Contra el Arsenal Messi fue Messi. Pero fue también Maradona, Romario y el Beto Alonso. En la jugada del último gol, cuando hace una pequeña pausa con el pie dejado atrás y el cuerpo inclinado hacia adelante, para recibir la pelota, dejar pasar al defensor y salir disparado hacia afuera con el perfil idóneo para el remate, ahí, Messi recordó al Diego. Esa pausa fue absolutamente maradoniana.

En el tercer gol definió como Romario. La manera de empalar la pelota para hacerle el sombrerito a Manolo Almunia recordó a las definiciones de O baixinho. Y se vistió del Beto Alonso en un pase que Pedro no pudo convertir en gol. Mientras los del Arsenal reclamaban al árbitro por una falta que había señalado en favor del Barça en tres cuartos de cancha, Messi, haciéndose el distraído pero listo como él solo, aprovechó para habilitar con un toque rápido a Pedro cuyo intento de vaselina salió desviado. Lo de Messi fue calcado al pase que el gran Beto Alonso le dio a Antonio Alzamendi en diciembre de 1986 en la final de la Copa Intercontinental disputada en Tokio entre River y Steaua de Bucarest. Para suerte de los riverplatenses Alzamendi (¡grande uruguayo!) consiguió, con suspenso, transformar en gol el pase del Beto y la copa viajó para Buenos Aires.


Semifinales

Ahora espera el Inter en semifinales. En los partidos de primera ronda el Barça fue superior a los italianos, sobre todo en el encuentro de vuelta jugado en el Camp Nou (Aquí la crónica). Pero el Inter de ahora no es el de entonces. Y una cosa es jugar en el grupo de clasificación y otra muy distinta es hacerlo en semifinales. A buen seguro que Mourinho ya está adiestrando a sus perros de caza para parar a Messi. Pero por suerte el Barça no es sólo Messi. Y Guardiola es mucho Guardiola.

Si el duelo contra el Arsenal fue para verlo con el traje puesto, el enfrentamiento con el Inter será para verlo con la armadura.

Más información:
El ’10’ juega donde quiere. Interesante artículo de Jordi Quixano publicado en El País en el que se repasa la evolución del juego de Messi, su reciente reconversión en enganche y otras iniciativas de Guardiola para sacar el máximo provecho de la Pulga. Haría bien Maradona en imitar a Pep.

El diamante precoz. Artículo publicado en La Vanguardia de Barcelona el 18 de octubre de 2004 a propósito del debut de Messi en primera. Incluye una columna de Andrés Iniesta en la que le auguraba un gran futuro a la Pulga.

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