Resumen de prensa

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Que siga la fiesta. Tras los escándalos por los casos de
pederastia, el Papa pidió perdón para los culpables en
lugar de justicia para las víctimas.


Guru for president. El gurú del yoga Swami Ramdev
quiere presidir la India. Propone cárcel para los
homosexuales y curar el cáncer con yoga.


Iglesia Católica: hipocresía, cinismo y desvergüenza
La Iglesia Católica sigue perdiendo credibilidad y hundiéndose en la ignominia, con el Papa Benedicto XVI en primer término.

Hace pocas semanas tanto en Irlanda como en Alemania salieron a la luz decenas de casos de pederastia y abuso sexual de menores perpetrados por miembros de la Iglesia –y oportuna y sistemáticamente silenciados por la jerarquía eclesiástica- a lo largo de varias décadas.

Ante semejantes escándalos, el Papa Benedicto XVI decidió supuestamente hacer frente a la situación, pero lo que en realidad hizo fue pedir perdón por carta únicamente por lo ocurrido en Irlanda. De ello se deduce que la “terrible vergüenza” que Joseph Ratzinger dijo sentir, fue provocada sólo por lo ocurrido en tierras irlandesas. Por lo visto, las miles de víctimas que sufrieron estos abusos en su tierra natal, Alemania, así como en otros países, no son dignos de la atención ni de la mención del santo padre.

El silencio respecto a lo ocurrido en Alemania tal vez obedezca al hecho de que el escándalo salpica directamente a su hermano y a él mismo. Se cree que en sus tiempos de Arzobispo de Múnich, el hoy Papa conoció y encubrió al menos un caso de abuso sexual. Esta versión es perfectamente posible ya que durante años ante cada caso de pederastia los jerarcas católicos se han limitado a ocultar lo ocurrido y a trasladar a otra diócesis a los abusadores, donde nuevamente volvían a repetir la conducta.

Benedicto XVI ha considerado que una simple carta y una sui generis muestra de arrepentimiento eran actos más que suficientes para reparar las violaciones y los abusos sexuales que hombres y mujeres (ha habido casos de abusos protagonizados por monjas) de la iglesia han cometido con total impunidad sobre menores durante décadas.

Y por si fuera poco, veladamente ha pedido impunidad para con los suyos. En su primera homilía tras disculparse por los abusos sexuales en Irlanda, el sumo pontífice ha tenido la desfachatez (¿se lo puede calificar de otra manera?) de reclamar “intransigencia con el pecado” y “perdón con el pecador”, recordando el célebre pasaje de la Biblia que dice “Quien de ustedes esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

¡Menuda jeta tiene! ¿Ahora resulta que debemos abominar de los pecados pero al mismo tiempo tenemos que dejar a los pecadores sin castigo y permitir que sigan campando a sus anchas sin rendir cuenta alguna? ¿Y encima tiene la desvergüenza de igualarnos a todos so pretexto de la parábola de la piedra y la mano que se esconde? Que unos tipos con sotana hayan violado a menores ¿significa que los demás también lo hemos hecho? ¿Y eso es así porque lo dice el Papa Benedicto, porque ese razonamiento le sale de sus santas bolas de fraile?

¡Cárcel para los violadores y abusadores, lleven sotana, hábito o vaqueros! La pederastia es uno de los delitos más graves y repugnantes. ¿Por qué esta gente no es juzgada como cualquier civil? ¿Por qué se mantienen esos privilegios?

Lo sorprendente es que desde la Iglesia lleven tiempo preguntándose, extrañados, por qué será que pierden fieles y las iglesias están vacías. Pero todavía más sorprendente es ver que, con todos estos antecedentes y con la postura comprensiva hacia los violadores, aún hay padres y madres que se animan a enviar a sus hijos a colegios e internados católicos.

‘Mea grandísima culpa’ (Editorial Diario El País)

El Papa pide “perdón para el pecador e intransigencia con el pecado”

De escándalos públicos y sociedades adormecidas
Tanto en la prensa argentina como en la española prácticamente a diario se destapan escándalos que involucran a políticos, gobernantes y funcionarios públicos. Escándalos de toda índole y cada vez más “escandalosos”, valga la redundancia. Hubo un tiempo no muy lejano en que por cosas menores caían gobiernos o estallaban revueltas de grandes proporciones.

Hoy estas sociedades, en gran medida, están adormecidas. ESTAMOS ADORMECIDOS. Conocemos los escándalos, y hasta nos quejamos e indignamos por ellos (aunque los hay quienes, si los involucrados son de sus misma ideología, defienden lo indefendible) pero no hacemos nada. Por eso, hay que hacer algo. TENEMOS QUE HACER ALGO. Aunque sea tímidamente. Podemos empezar por leer el artículo de Rosa María Artal “No es tiempo de watergates.

Las aspiraciones políticas de un gurú del yoga
Son muchas (cientos, miles, millones) las personas convencidas de que la milenaria práctica del yoga es poco menos que la clave para solucionar todos los problemas de la vida terrenal y elevar el espíritu a cotas insospechadas. Claro que después de ver los pocos progresos conseguidos para la humanidad luego de tantos siglos de práctica yoguística o de observar el dispar grado de desarrollo logrado por la India, el país con mayor número de yoguis del mundo, es difícil creer que adoptando la posición del loto y prendiendo sahumerios aquí y allí todo será armonía y clarividencia.

Pero nada de esto impide que haya gente que, literalmente, se forre y sea capaz de montar verdaderos emporios económicos con la cantinela del yoga. Tal es el caso de Swami Ramdev, uno de los maestros de yoga más famosos del mundo. Ramdev, un auténtico gurú de esta disciplina cuyo programa de televisión es seguido diariamente por 20 millones de personas, se lanza ahora a la arena política. Su objetivo: purificar la India. ¿Cómo? Mediante el yoga, faltaba más.

El amigo, con su larga y profusa barba de rigor, propone en su programa electoral nada menos que “la instauración de la pena de muerte para todo el que sacrifique una vaca, el ingreso forzoso en psiquiátricos para los homosexuales, el boicot a todos los productos importados (especialmente los alimentos y por encima de todos la Coca-Cola y la comida rápida), investigar las cuentas de los magnates indios en Suiza y, cómo no, convertir a la India en un país-yoga que según él quedará libre del cáncer y el SIDA en poco tiempo. También promete mejorar la calidad de vida del pueblo y trabajo para todos, aunque en cierta ocasión despidió a 113 trabajadores de su empresa que pedían cobrar al menos el sueldo mínimo”. Ahí es nada.
En el enlace de debajo pueden leer la nota completa. Y recomiendo leer los comentarios, especialmente el número 6, el único que parece decir algo sensato. (También pueden googlear y youtubeizar el nombre de Swami Ramdev para conocer más sobre el maestro y verlo en acción).
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